Un único rayo de luz
Me levantaron pegando golpes en la puerta con toda la mala ostia que tenían. Hijo de su... De no ser porque estaba medio dormida, le hubiera retorcido el pescuezo.
Chrys apareció por la puerta con ropa de calle.
Me llevó a los vestuarios, y allí me enseñó la ropa. Habían unos pantalones tejanos negros, una camiseta amplia negra con un lobo en el centro, y una chaqueta que me iba grande; era negra con una franja rojo sangre a cada lado y con una enorme capucha.
Chrys me estaba comenzando a asustar.
Yo le sonreí. Él me devolvió la sonrisa, pero de golpe mi cara cambió.
Mi hermano comenzó a reírse.
Mi hermano consiguió hacerme llorar. Tanto que me abalancé sobre él en llanto.
Cuando ya me tranquilicé, salimos muy sigilosos, pasando desapercibidos; mi corazón latía a mil por hora de los nervios. Por primera vez en años, vería algo de luz natural...
Mientras caminábamos, le pregunté a Chrys:
Él dejó la mirada perdida por un segundo; se notaba en su mirada que quería que José y yo volviéramos a estar juntos.
José... El único chico al que había amado y por el cual daría mi vida... Estaba a cientos de kilómetros de distancia... A saber donde...
Al fin salimos a la calle. Había una carretera en la que no había casi nadie. Podría decirse que era de madrugada, pero no lo sabía, hacia mucho tiempo que había perdido la noción del tiempo...
Chrys me cogió la muñeca y arrancó a correr carretera arriba. Estábamos en medio de la nada, solo había una montaña y un campo medio quemado.
Continuamos corriendo mientras el sol comenzaba a salir. Era el primer amanecer que veía des de hacía mucho tiempo... Las nubes comenzaban a disiparse en el cielo anaranjado, mientras los pájaros alzaban el vuelo a medida que Chrys y yo avanzábamos.
Mi cabeza se quedó en estado de xoc. Era lo mas hermoso que había presenciado en 3 años...
Llegamos hasta un arroyo de aguas cristalinas. Chrys se frenó en seco. Había una casita de madera. Chrys entró dentro.
Vi que mi hermano recogía unos libros. Eran de la evolución del lobo...
Mis ojos recorrieron la pequeña estancia. Había una ventana por la que se colaba un único rayo de sol. Era hermoso...