martes, 2 de abril de 2013

Capítulo 1:
Secretos de un corazón solitario. 

3 años... ¡3 malditos años! ¡¿Pero se puede saber qué narices he hecho yo para merecer esto?!
Me miré al espejo de mi habitación. Todo de color blanco, sin ventanas sin ventilación, solo una lámpara que iluminaba cuatro paredes pintadas de blanco...
Cuando vi mi reflejo, me fijé en muchos detalles de mi aspecto; mi pelo, todo negro salvo las puntas castañas, mi piel pálida y fría, mis ojos marrones, y el tatuaje al lado derecho de mi cara...
Ese tatuaje se extendía hasta la punta de mis dedos de la mano derecha.
Creo que era ese tatuaje el que me daba mi fuerza, mi poder...
Creo que estaban estudiándome... Me observaban a cada momento, a cada segundo... Había visto un círculo negro en el techo de mi cuarto, y estaba empezando a pensar que podría ser la lente de una cámara de seguridad...

De golpe llamaron a mi puerta, era Chrys, que venía para llevarme a la cámara de entrenamiento. Allí donde me ponían contrincantes con los que tenía que pelear hasta que uno de los dos se rindiera, o hasta la muerte...
¿En serio? ¿De veras creen normal que una niña de 13 años tuviera que quitarle la vida a un tío de a saber que edad?
Esos imbéciles no tienen ni idea... Lo único que les importa es el dinero que les dan por experimentar con el ADN de las criaturas no-humanas.

Llegamos a la gran sala rodeada de cristales reforzados, detrás de los cuales había una enorme sala de control, des de donde controlaban cada movimiento.
      Venga. Adentro.     un idiota comenzó a meterme prisa.
      ¡Vale!
Chrys tenía el pelo castaño y corto. La piel morena y resistente, y los ojos negros como el carbón.  Siempre me ha apoyado; cuando he necesitado un hombro sobre el que llorar, él siempre ha estado ahí. Es como mi hermano mayor...

¡Pasaron 4 puñeteras horas! Pero al final conseguí que mi rival se rindiese...
Chrys me llevó a las duchas para que me pudiese lavar la sangre y cambiarme para ir a dormir...
Dios mío... En qué clase de criatura me habían convertido...
¡Pero en qué mierdas me estaban metiendo! Asesinatos, robos, engaños... ¡Joder! ¡Solo tenía 13 años!

Cuando salí de las duchas, Chrys vio que una lágrima se asomaba por mi ojo. Se acercó a mí y me acarició la cara.

      Chrys... Le hecho tanto de menos...     Chrys me abrazó.
      Lo se... Te prometo que todo volverá a la normalidad...

Chrys se quedó a dormir conmigo, pero ninguno conseguimos pegar ojo. Estuvimos hablando toda la noche.
Me ofreció un donut que llevaba guardado en el bolsillo derecho de la chaqueta de la cafetería a la que iba todas las mañanas. Pegué un salto y comencé a devorar ese donut.
Chrys se acercó a la mesita de apenas medio metro y depositó algo encima.
Era un diario con el dibujo de un zarpazo de lobo.
      Es un diario, para que escribas todo lo que te atormenta, lo que no eres capaz de contarme, todo lo que te ha pasado durante el día...
Me metí el último trocito que quedaba del donut en la boca mientras observaba a Chrys. Él me acarició la cabeza, y seguidamente, se fue, dejándome sola en la blanca habitación.

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